Murió aplastado por una cosechadora mientras trabajaba en un campo de Santiago del Estero
Mucha gente cree que si no tiene empleados “en blanco” no hay nada que asegurar. La realidad es otra: alcanza con contratar a alguien para una tarea de un día en el campo, en una obra o en tu casa, para que un accidente grave se convierta en un problema legal y económico serio — tengas o no una empresa formal.
Gastón Ledesma tenía 28 años y era oriundo de Pampa Sommer, en la provincia de Chaco. El miércoles 9 de julio, cerca de las 16:10, estaba trabajando en un establecimiento rural de Otumpa, Santiago del Estero, cuando fue aplastado por una máquina cosechadora. Las heridas fueron de extrema gravedad: lo asistieron primero en Quimilí y después lo derivaron de urgencia al Hospital Regional “Ramón Carrillo” de la capital santiagueña, donde ingresó al sector de shock room. A pesar de los esfuerzos del equipo médico, murió al día siguiente. La fiscalía abrió una causa para determinar cómo ocurrió el accidente y tomó declaración testimonial al empleador de la víctima.
No fue un caso aislado. Esa misma semana murieron otros dos trabajadores en accidentes laborales en distintos puntos del país: un operario en un taller de tornería de Guaymallén, Mendoza, aplastado por la torre de un torno vertical, y Jairo Damián Anderson, de 41 años, en una zona rural de Castelli, provincia de Buenos Aires, mientras podaba árboles en un establecimiento rural (un caso que ya contamos en detalle en esta nota). Son historias distintas, en provincias distintas, con un mismo patrón de fondo: gente que salió a trabajar un día común y no volvió a su casa.
💡 Lo que pocos saben: en el campo argentino, muchas de las tareas más peligrosas —poda, cosecha, manejo de maquinaria pesada— las hacen changarines o contratistas tomados por una tarea puntual, no empleados permanentes. Y eso cambia por completo qué seguro corresponde.
¿Qué cobertura aplica en un accidente como este?
Cuando pasa algo así, la primera palabra que aparece suele ser “ART”. Pero la ART (Aseguradora de Riesgos del Trabajo) solo cubre a trabajadores en relación de dependencia registrada, es decir, a empleados formales de una empresa o de un establecimiento que los dio de alta. En el campo argentino, buena parte del trabajo se organiza distinto: changas de un día, contratistas de cosecha, peones tomados por tarea puntual. Para esos casos la ART no aplica, y ahí es donde entra el seguro de accidentes personales, que puede contratar el propio productor, el dueño del campo o el responsable de una obra para cubrir a la persona que convoca por un día o por una tarea específica, sin necesidad de convertirse en empleador formal ni dar de alta una ART.
- Relación de dependencia registrada → corresponde ART (Asociart, Federación Patronal, Experta ART, Prevención o Provincia)
- Changa, tarea puntual o contratista → corresponde seguro de accidentes personales para quien contrata el trabajo
- Fallecimiento del trabajador → cobertura adicional posible con seguro de vida con ahorro (CNP Seguros)
- En cualquiera de los dos escenarios, se puede cotizar y asesorar sin cargo desde cualquier provincia, sin moverte
¿Qué cobertura hubiera ayudado en esta situación?
Todavía no está claro si Gastón tenía una relación de dependencia formal con el establecimiento donde trabajaba ese día o si se trataba de una changa puntual de cosecha — es justamente lo que investiga la fiscalía. Pero pensemos los dos escenarios. Si hubiera sido un empleado registrado, la ART se hubiera hecho cargo de la atención médica de urgencia y, en un desenlace como este, de una prestación por fallecimiento para su familia. Si en cambio era una changa de un día, un seguro de accidentes personales contratado por quien lo convocó a trabajar hubiera cubierto los gastos médicos y una indemnización, sin que el productor tuviera que afrontar esos costos de su bolsillo. En cualquiera de los dos casos, la familia de Gastón, en Chaco, no hubiera tenido que sumar a su pérdida la incertidumbre económica que suele venir después.
Lo que le pasó a Gastón Ledesma en Otumpa no es un hecho lejano ni aislado: la misma semana, otros dos trabajadores murieron en accidentes laborales en distintos puntos del país. Son historias que podrían pasarle a cualquiera que salga a trabajar un día común, en el campo, en un taller o en una obra.
Si contratás gente para tareas puntuales —en el campo, en una obra o en tu casa— vale la pena preguntar qué cobertura tenés antes de que haga falta, no después.
¿Sabés si estás cubierto?
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Fuente: Infobae, 10 de julio de 2026
